No soy el dueño de la verdad, pero soy el principal accionista


domingo, 9 de enero de 2011

Aracnofobia latente(?)

Supongo que todos tenemos una aracnofobia latente, esperando ahí que un hecho traumático (y preferentemente, que incluya arañas) la despierte.
Y cuando digo todos, me refiero a TODOS; incluídos esos "listillos"(?) que dejan que les caminen tarántulas por el cuerpo; negándose a admitir el cagazo que se les nota en los ojos.
Pero vayamos a mi hecho. Estaba en el baño, sentado en mi trono, y con la vista concentrada en el celular. Miles de veces me han dicho "no ves muchas cosas en el mundo por estar concentrado en el celular"...pero nada me hubiera preparado para lo que vi: una araña. En el piso del baño. A medio metro de mi pie (huelga decir que mi pie abandonó esa posición al instante) Mirándome furiosamente. Mediría dos metros y medio...bueno, exageré un poco; no me miraba furiosamente. Fastidiada está bien. Pero me estoy yendo por las ramas otra vez. El tema es que ahí estábamos, ella y yo. Ella en guardia, con las ocho patas flexionadas, pronta para defenderse y atacar. No sé qué le vio de amenazante a mi postura, sentado en el water abrazándome las rodillas, al borde de las lágrimas; pero el caso es que estaba pronta para defenderse y atacar.
Eso fue decisivo para que yo hiciera lo que hice. Es que me sentí presionado, osea, soy un humano. Especie dominante, papá. Las arañas viven en cuevas y nosotros en edificios, joyas de la ingeniería (bueno, excepto los talibanes, que viven en cuevas también). Esa presión fue la que hizo que mi mano izquierda tomara mi chinela derecha y se la lanzara (con poca fuerza, he de admitir) al octúpedo(?)
Lo que vi y relato a continuación, difícilmente lo pueda remover de mi mente alguna vez. La araña saltó (sisisí, saltó!) para esquivar el calzado y corrió asquerosamente rápido hacia un rincón, donde no la vi más. Tal vez no suene tan interesante, pero era una araña grande. Nadie las quiere saltando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario